
Un hombre terminando el día en su nuevo trabajo es invitado
por sus nuevos compañeros a tomar un par de tragos y este muy amablemente se
negó, al preguntarle porque les dijo que hoy le tocaba a él lavar los platos,
lo que originó la risa y burlas de todos, sin importarle se retiró.
El amigo que lo llevo a ese trabajo les pidió no reírse, y les conto que hacia eso porque su esposa no tenía manos, las perdió en un accidente automovilístico. Todos quedaron en silencio, hasta que... uno de ellos dijo, "pero al menos un trago se hubiese tomado", y el amigo respondió, que el accidente en el que perdió las manos la esposa fue cuando el conducía ebrio, era alcohólico.
Cuando alguien te
diga, “NO, gracias” a un trago, no te burles, no sabes sus motivos y no sabes
cuán difícil pudo ser para el decir que NO.
Todos tenemos razones para nuestro comportamiento.
DIOS LOS BENDIGA
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