Aun siento Julia, tus manos en mi cabello intentando
peinarlo, aún recuerdo Julia mis promesas de niño soñador, aún recuerdo.
No te olvido Julia, nunca… aunque no parezca… aunque el
maldito horario de adulto me lo impida o lo ponga de excusa, te amo Julia.
Paso todos los días Julia, por esa vereda donde me caí
tantas veces, donde tantas veces jugué, y ese muro sigue ahí, el muro fuera de
la casa donde me sentaba cuando me regañabas, aunque no está el callejón por
donde me escapaba de tus manos Julia.
A veces quiero correr a tus brazos Julia, para que me
defiendas de los monstruos de mi infancia, esos que ahora son de adulto, como
el dinero y el trabajo. Quiero a veces escuchar tu voz cantándome para dormir
como yo lo hice con mis hijos. Quiero entrar en tu cama hasta que llegue papá y
me lleve dormido como lo hago yo con mi bebé.
Quiero decirte Julia, que te amo con la misma fuerza de
mi niñez y te extraño aunque no te llame, que el hijo ingrato que soy no es por
falta de amor, sino porque a veces tengo tan poco que ofrecerte, que aún no
cumplo mis promesas y estoy al debe contigo.
Que les cuento a mis hijos Julia, como fuiste conmigo,
para que sepan lo buena que fuiste conmigo, con tu manos tiernas pero firmes
para educarme, que nunca me tapaste una falta pero me defendías con uñas y
dientes.
No te digo FELIZ DÍA MAMÁ, te digo FELIZ VIDA JULIA, la
mereces por ser mil madres a la vez porque tantas manos, para tantos hijos… te
sobraban…
TE AMO JULIA (MAMÁ)